Silvio Rodríguez – Ojalá
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin tí.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre,
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre,
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.
No esperes más, disfruta desde ya mismo de unas vacaciones de ensueño. Reserva tu plaza en uno de los Hoteles en Salou que te recomendamos, ¡y disfruta!
Dinos que te ha parecido esta canción: muchas gracias por comentar!
Si te gustó este post, considera dejar tu comentario o suscríbete al feed y consige los ultimos articulos en tu email.




Hablar de Silvio es hablar de Poesía. En estado puro. Esa que se engalana de metáforas tan necesarias como respirar. O como vivir. Hablar de Silvio es hablar de la Vida. En estado puro. Esa que se engalana de rutina, de dolor, de despedidas, de hipocresía y de razón. Pero vida al fin y al cabo.
Ojalá que la Vida sea Vida por ti.
“Verás que el desengaño nunca llama antes de entrar,
que el orgullo y la inocencia se marchitan con los años,
que el olvido se pasea por las calles del deseo,
de un deseo que no dormirá nunca en tu cama.
O tal vez sí.
Y aún así
comprobarás que haber vivido
es lo mejor que ha podido sucederte”.
AMADO STORNI